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Los fans de larga data de “My 600-lb Life” recuerdan a Christina Philips, paciente de la segunda temporada, como una de las personas que logró una de las transformaciones más impresionantes. Pasó de pesar más de 600 libras a bajar a 100 libras, pero el camino no fue nada fácil para Christina.
Para sobrevivir, tuvo que cambiar su vida en muchos otros aspectos además de comer de forma saludable y hacer ejercicio, usando su pura fuerza de voluntad para limitar y alejar a quienes la facilitaban sus malos hábitos. La historia de Christina es inspiradora no solo por la transformación física que experimentó, sino también porque encontró nuevas razones para seguir viviendo, y solo sigue mejorando varios años después de su última aparición en el programa.
¿Cómo logró Christina darle un giro a su vida? ¿Cómo se ve ahora y cómo le está yendo? Sigan con nosotros para descubrirlo.
El Comienzo de su Viaje
Conocimos a Christina Philips en el quinto episodio de la segunda temporada de “My 600-lb Life”, en un momento de su vida en el que apenas podía caminar y necesitaba la ayuda de su madre, Tammie, y su esposo, Zach, para realizar tareas básicas de higiene personal en My 600-lb Life.
La parte más impactante del caso de Christina era su edad. Tenía solo 22 años cuando apareció en el programa por primera vez, pero ya pesaba 289 kg en ese momento. Como recordó entonces, su mala relación con la comida tenía sus raíces en su infancia, cuando las dinámicas complicadas de sus padres llevaron a Christina a encontrar refugio en la comida, sin tener conocimiento de las consecuencias de ello.
Según Christina, la situación de su familia era ‘aterradora’ a veces, lo que la impulsó a proteger a sus hermanos menores. Su hermana Jessica corroboró esto, describiéndola como una figura materna.

Los hábitos alimenticios poco saludables de Christina continuaron durante su adolescencia, superando las 300 libras en séptimo grado, y así sucesivamente. Su condición empeoró una vez que cumplió 18 años, y Christina admitió haber ganado alrededor de la mitad de su peso actual desde que se casó.
Para cuando Christina puso un pie en el consultorio del Dr. Now, apenas podía caminar sin quedarse sin aliento, sin dejar dudas sobre cuánto había descendido su vida.
Proceso y contratiempos
Uno de los aspectos que hizo que el viaje de Christina fuera aún más difícil fue la presencia de quienes la facilitaban. Si bien su madre y su esposo la habían ayudado a cuidarse y claramente estaban preocupados por su condición, también demostraron seguir apoyando los hábitos poco saludables de Christina y reaccionaron negativamente cuando el Dr. Now los confrontó por su comportamiento.
Como Christina confesó durante una de sus primeras citas de control de peso, ella estaba comiendo pizza, hamburguesas y otra comida chatarra incluso después de inscribirse en el programa en el programa. Eso resultó en que ganara 7 kilos en un par de meses, lo que, según el cálculo del Dr. Now, debía significar que estaba consumiendo 7.000 calorías al día para llegar a ese punto.
Ese incidente fue un llamado de atención, no solo para Christina, sino también para su familia. Su mejoría se estancó porque no solo ella era incapaz de decir ‘no’ a la comida, sino porque su familia tampoco podía decirle que no, a pesar de la insistencia de Christina en que experimentaba poco apetito y había ganado peso debido a la retención de líquidos.
Christina fue hospitalizada para mejorar su situación, pero incluso así su progreso fue mínimo, ¡debido a quienes la complacían! Consumía comida chatarra incluso en el hospital, a pesar de que le pusieron una dieta estricta, lo que llevó al Dr. Now a realizarle una cirugía para extirpar el linfedema.
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Resultados
Eliminar el exceso de grasa de sus piernas fue un gran punto de partida para Christina, quien hasta ese momento no había demostrado tener la capacidad de perder peso por sí misma. Recuperó su movilidad después de la cirugía y encontró una forma de comer más saludable, hasta el punto de perder más de 45 kilos en un par de meses.
No obstante, Christina tuvo que hacer grandes esfuerzos para mantener sus hábitos saludables, aunque eso no ocurrió hasta mucho después. Uno de sus mayores contratiempos fue sufrir un ataque de vesícula biliar casi un año después de comenzar su tratamiento, pero se recuperó después de someterse a una cirugía.
Adelante un año después del tratamiento, Christina pesaba 177 kg (390 libras) y notó una mejora inmensa en su calidad de vida, junto con su relación con la comida y su familia. Más adelante, apareció en un episodio de “¿Dónde están ahora?“, pesando unos impresionantes 73 kg (160 libras), lo que significaba que había perdido 248 kg (548 libras) desde la primera vez que la vimos en el programa. En ese momento, también estaba en proceso de someterse a una cirugía para la eliminación de piel.
Sin embargo, le tomó un tiempo a Christina aceptar su cuerpo tal como era, desarrollando problemas de imagen corporal que la llevaron a querer seguir perdiendo más peso del que debía, mientras seguía una dieta desnutritiva. Afortunadamente, el Dr. Now pronto se percató de sus trastornos alimentarios y la ayudó a ganar masa muscular.
¿Dónde está Christina ahora?
El camino de Christina Philips no fue fácil, pero al final lo logró. El aspecto más preocupante de su viaje fue verla recaer en sus viejos hábitos, con su familia contribuyendo poco a ayudarla a mejorar, pero demostró que era posible cambiar su situación.
Actualmente, Christina está mejor que nunca. Es la orgullosa madre de tres hijos, que concibió con su novio Shane. La pareja eran amigos anteriormente, pero su relación no se desarrolló hasta que ella y su exmarido Zach se divorciaron en 2015.
Según Christina, su relación con Zach se basó principalmente en su dependencia de él durante sus momentos más difíciles, lo que llevó a Christina a darse cuenta de la esencia no tan positiva de su vínculo, y eso quedó reflejado en su relación.
Además de ser madre y tener una familia feliz, Christina ahora participa en carreras de 5k y otras actividades físicamente activas. Su estado de ánimo también parecía haber mejorado mucho, como se ve en las numerosas fotos felices que ahora comparte en las redes sociales.
En resumen, no hay una forma sencilla ni fácil de recuperar la vida después de sufrir obesidad mórbida, pero casos como el de Christina nos enseñan que es más que posible obtener una segunda oportunidad, incluso frente a la adversidad.
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